Responsabilidad social empresarial

Los proveedores, el eslabón más débil de la cadena de valor

Un programa de televisión mostraba hace pocos días el mal estado de algunas granjas porcinas de nuestro país, y abrió el debate sobre la seguridad, los controles y las garantías de las granjas, y a quién corresponde exigir responsabilidades. Sin entrar en la polémica sobre la veracidad de los hechos mostrados, este tipo de reportajes traen temas a la agenda pública. Casos como éste están presentes en diferentes tipos de industrias y sectores y sin lugar a dudas perjudican la reputación de las empresas con las que se relaciona a estos “proveedores”. Y es que en la gran mayoría de los casos de escándalos de reputación de Marca, el problema viene de la falta de control y medidas insuficientes en la cadena de valor de la compañía.

Son las empresa las que tienen que asegurar que sus productos cumplen con unos requisitos elementales, y por eso, la responsabilidad no está restringida al dominio de la empresa, sino que comprende toda la cadena de valor. “Una cadena de valor sostenible es un sistema de actividades de negocio, alineadas a lo largo de todo el ciclo de vida del producto, que crean valor para todos los interesados, que aseguran un éxito constante y que mejoran el bienestar de las personas y del medio ambiente.” (La Responsabilidad Corporativa en la Cadena de Valor :Cuadernos de la Cátedra “la Caixa” de Responsabilidad Social de la Empresa y Gobierno Corporativo – IESE)

Integrar la RSC en la estrategia implica que las políticas responsabilidad corporativa llegan a toda la cadena de valor, incluida por supuesto, la gestión y relación con los proveedores. La responsabilidad social cubre la producción y, dada la externalización, también implica a toda la cadena de valor. Sea una cadena amplia o pequeña, nacional o internacional, los actores tienen que poder asegurar unos niveles básicos en todo el proceso. El aspecto de la externalización e internacionalización tiene que ser tenido cada vez más en cuenta, en un mundo interconectado y un mercado global como el nuestro, las empresas buscan abaratar costes en la producción para mejorar su ventaja competitiva, esto entraña riesgos en cuanto a las diferentes legislaciones en los países y sobre todo en la vulneración de los Derechos Humanos. Por eso es frecuente escuchar que la RSC es recomendable y resulta rentable aunque sólo sea por los problemas y gastos que evita al prever los riesgos.

Podemos recordar algunos casos relacionados de escándalos empresariales que tuvieron relación con la cadena de proveedores como:

  • El caso Nike en los años 90 y la relación de sus proveedores con el trabajo infantil.
  • Mattel, y el problema de la deforestación que causaban las empresas que proveían sus embalajes.
  • Ikea y el vínculo de sus proveedores con el trabajo infantil para elaborar sus alfombras en la India.
  • Y por supuesto el Caso del edificio Rana Plaza en Bangladesh en el año 2013, dónde muchas conocidas Marcas de moda “descubrieron” las condiciones de explotación y esclavitud en las que trabajaban las personas que elaboran las prendas para sus colecciones.

Cada uno de estos casos ha traído consecuencias “positivas” a posteriori. Aunque desgraciadamente, tarde, y cuando ya no queda más remedio, las empresas anteriormente citadas han revisado los acuerdos con sus proveedores, sus políticas de compras, y se han preocupado de elaborar Códigos éticos que contemplen medidas vinculantes para su cumplimiento.

Las Compañías que hacen lo correcto en este sentido exigen a sus proveedores la adhesión a su Código de conducta, y la alineación con los valores empresariales para formar parte de su cadena de valor. Además cuidan de que las auditorías y los controles sean estrictos, frecuentes y rigurosos.

Ikea es un claro ejemplo de empresa global preocupada por la responsabilidad en toda su cadena de valor, por eso ha desarrollado su IWAY- Ikea Way on Purchasing Home Furnishing Products. Es el código de conducta de IKEA, presentado por primera vez en el año 2000. Especifica los requisitos que exigen a los proveedores y detalla lo que ellos pueden esperar de IKEA. El Código abarca temas como: las condiciones laborales, la prevención del trabajo infantil, el medio ambiente, la gestión forestal responsable, etc.

Ikea rechaza un gran número de proveedores cada año por no estar a la altura de sus estándares de calidad y de ética, este hecho prueba el compromiso de la compañía con el buen gobierno y su coherencia.

También es interesante el caso de Mahou San Miguel y su portal de proveedores inscrito en el programa Avanzamos juntos. Mahou San Miguel, está trabajando sobre la base de la confianza y el diálogo con sus proveedores, apostando por consolidar con ellos una relación a largo plazo. Para esto, la compañía ha invertido en la formación a sus proveedores, en encuentros para intercambiar y fomentar casos de buenas prácticas… Por supuesto también exigen que sus proveedores se adhieran a su Código de conducta para garantizar y estar seguros de que todos reman en la misma dirección.

Los proveedores son “socios” del negocio y como tal es responsabilidad de la empresa conocer muy bien lo que hacen y cómo lo hacen. Podemos tener en cuenta algunas de estas medidas para crecer juntos:

  • Elaborar un Código de conducta al que han de adherirse los proveedores
  • Mantener encuentros frecuentes y fomentar el diálogo
  • Formación sobre RSC y prácticas responsables
  • Relación-Acuerdos a largo plazo
  • Filosofía win-win : Transparencia, confianza, estabilidad

 

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